Leche de almendra casera: más cremosa, más pura, sin los ingredientes que no pronuncias
Leche de Almendra
Leche de almendra casera: más cremosa, más pura, sin los ingredientes que no pronuncias
Extracto: Aprende a hacer leche de almendra en casa con Savilla. Solo almendras y agua — sin gomas, sin aceites, sin sorpresas en la etiqueta.
La leche de almendra del supermercado tiene un secreto que muy pocos conocen: la mayoría contiene entre un 2% y un 4% de almendra. El resto es agua, aceites, espesantes y vitaminas sintéticas. Lo que compras en cartón no es leche de almendra — es agua con sabor a almendra.
La versión casera es otra cosa. Con Savilla, usas la cantidad de almendra que tú decides. Más almendra, más cremosa y nutritiva. Menos almendra, más ligera. Tú mandas.
Lo que necesitas
- 100g de almendras crudas (con o sin piel, según preferencia)
- 800ml de agua fría
- 1 pizca de sal marina
- Opcional: 1 dátil para endulzar
- Opcional: unas gotas de extracto de vainilla
Cómo hacerlo con Savilla
Añade las almendras directamente en la máquina Savilla — no necesitas remojarlas previamente. Añade el agua fría y los ingredientes opcionales si los usas. Pulsa el botón y en menos de 2 minutos tienes tu leche lista. Vierte en la botella inox y conserva en el frigorífico hasta 3 días.
Consejos
Si prefieres una leche más suave y de color más blanco, usa almendras peladas. Si te gusta un sabor más intenso y una leche de color más oscuro, úsalas con piel. Ambas versiones están deliciosas.
Para un latte de almendra perfecto, calienta la leche a fuego lento y usa un espumador manual — quedará igual que en tu cafetería favorita, pero hecha por ti.
El sabor que marca la diferencia
La primera vez que pruebas leche de almendra casera, hay un momento de sorpresa. Es más densa, más fragante, más viva que cualquier cosa que hayas comprado en un cartón. Ese es el sabor de los ingredientes reales — sin procesado, sin pasteurización agresiva, sin meses de caducidad.
Con Savilla, ese sabor es tuyo cada mañana.